El certificado de eficiencia energética es obligatorio para vender o alquilar, y precisamente por eso hay mucha oferta a precio de saldo. El problema aparece después: registros incompletos, letras que no se corresponden con el inmueble y compradores que reclaman.
1. Certificar sin visitar el inmueble
La normativa exige toma de datos in situ. Un certificado emitido solo con la referencia catastral es impugnable y puede acarrear sanción para el técnico y para el propietario.
2. No registrar en Generalitat Valenciana
El documento sin número de registro no tiene validez frente a terceros. Comprueba siempre que recibes la etiqueta oficial con su código, no solo el PDF del programa de cálculo.
3. Ignorar las mejoras propuestas
El certificado incluye medidas de mejora. Aplicar dos o tres de ellas suele subir una letra completa, lo que se traduce directamente en argumento de venta.
- Sustitución de ventanas por carpintería con rotura de puente térmico.
- Aerotermia o bomba de calor de alta eficiencia.
- Aislamiento en cubierta, casi siempre la mejor relación coste-resultado.
4. Confundir CEE con cédula de habitabilidad
Son trámites distintos, con normativas y organismos diferentes. Necesitarás ambos en una compraventa, y conviene tramitarlos juntos para ahorrar visitas.
5. Dejarlo para el último día
El certificado debe estar disponible desde que se publica el anuncio de venta o alquiler. Emitirlo con prisas en la semana de la firma es la vía rápida a los errores anteriores.



